“Que el pesebre y el árbol, símbolos fascinantes de la Navidad, puedan llevar en las familias y en los lugares de reunión un reflejo de la luz y de la ternura de Dios, para ayudar a todos a vivir la fiesta del nacimiento de Jesús”, así lo indicó el Papa Francisco este viernes 7 de diciembre en el Vaticano.

El Santo Padre recibió en audiencia a las delegaciones de las regiones italianas Friuli Venecia Giulia y del Veneto que regalaron el pesebre y el árbol que decoran este año la Plaza de San Pedro. Estos grupos estuvieron encabezados por el Patriarca de Venecia, Mons. Francesco Moraglia y el Obispo de Concordia-Pordenone, Mons. Giuseppe Pellegrini.

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En un artículo titulado “La belleza del acto de predicar a los hijos de Dios”, el famoso teólogo español, P. José Antonio Fortea, dio diez “pautas” sobre cómo realizar un buen sermón u homilía.

En su texto de noviembre de 2017, el P. Fortea señaló que son “algunas de las pautas que yo sigo para mis sermones, por si a alguno le sirven”.

Cada uno que se sienta libre de seguir alguna de ellas o no. Yo, únicamente, os expongo lo que para mí se han convertido en los cauces de mis sermones”, precisó.

Los consejos del P. Fortea son los siguientes:

1. “Predicar lo más posible acerca de Dios”.

2. “Fijarse siempre en lo positivo. Exponer la belleza del Bien en todas sus formas”.

3. “Evitar hablar del pecado, del castigo, del mal”.

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Animados por los artículos del consultorio de Aleteia, solicitaron ayuda especializada. No convivían bajo el mismo techo pues se encontraban separados, en la antesala del divorcio.

Durante las primeras sesiones, fueron atendidos cada uno por separado.

La esposa se encontraba muy frustrada. No se sabía ni se sentía amada pero seguía amando a su esposo y que, según reconoció, era un buen hombre. 

Por su parte, su marido consideraba que era buen esposo y que se desvivía trabajando pero su esposa no le daba el reconocimiento y el respeto que era de esperar.

Cuando se le preguntó si aún amaba a su esposa respondió con el ceño fruncido: “Por supuesto que la quiero, de no ser así no estaría aquí”.

Ambos mostraron sus heridas: trabajaban muy duro todos los días y cumplían todas sus obligaciones, pero no lograban encontrar los espacios de un íntimo amor ni comunicar sus sentimientos para rectificar sus actitudes. Dudaban por ello de que su amor fuese una realidad, sintiéndose al final de un oscuro corredor.

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