Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 60-69

En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oirlo, dijeron: -«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?» Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: – «¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen.» Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: – «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: – «¿También vosotros queréis marcharos?» Simón Pedro le contestó: – «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios.»

Palabra del Señor.

Reflexión

Durante esta semana hasta el día de hoy hemos estado leyendo el capítulo 6 de este evangelista, el cual cita a Jesús dentro de la sinagoga de Cafernaún, en ese momento estaba compartiendo la palabra de Dios o haciendo un discurso sobre su padre (Dios) con los judíos que seguramente estaban atentos a lo que hablaba.

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Qué me iba a imaginar que JESÚS en el CONALJO (Congreso Nacional de Jóvenes), me hubiese hecho el llamado en el último día y en la exposición al santísimo a seguirle y a entregarme al misterio sacerdotal. De todas las experiencias que he tenido durante los CONALJO en los que he participado, este último que se realizó en la ciudad de Bogotá en el 2016, fue sin duda la mejor de todas.

Como lo comenté en el principio de este artículo, fue ahí donde Jesús me habló directo al corazón y me llamó a seguirle durante la exposición al santísimo. Quizá antes me había llamado, pero por los afanes de este mundo no escuché su voz o me quise hacer el de los oídos sordos, pero esta vez fue imposible no escucharlo. En ese momento en que tenía mi mirada puesta en Él, escuché que me llamaba por mi nombre y me decía: ¿Víctor quieres ser feliz? La primera vez le dije: Claro señor, quiero ser feliz, seguidamente me dijo: Te estoy esperando. En ese instante, fue imposible no saber que me hacía el llamado a configurarme con Él por medio del sacerdocio, fue como si fuese venido a mi mente una palabra de conocimiento, no hay otra palabra para explicarlo.

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Nació en Montepulciano, (Italia) en 1268. A los 9 años consiguió que sus padres la dejaran irse a vivir a un convento de religiosas. Allí su madurez y su comportamiento tan inteligente le atrajeron de tal manera la confianza de las superioras que cuando apenas tenía 14 años la encargaron ya de la portería del convento y de recibir las visitas. Cuando tenía 15 años, la superiora de aquella comunidad fue enviada a fundar un convento en otra ciudad, y solicitó que le dejaran llevar como principal colaboradora a Inés, porque era una joven de un sorprendente compromiso en todo lo que formaba y fundaron un monasterio en Montepulciano. A sus 18 años el obispo la designo como superiora del monasterio, siendo tan joven, aceptó el cargo porque confiaba en que Dios le iba a ayudar de manera sorprendente. Y así sucedió, en este cargo permaneció veintidós años.

Estaba Inés pensando a qué comunidad religiosa debía ella confiar a las monjitas de su nuevo convento, cuando una noche en una visión se le aparecieron en el mar muchas barcas con distintos patronos, invitándola a navegar en ellas. Pero una barca tenía por piloto a Santo Domingo de Guzmán y este santo le decía: “Es voluntad de Dios que tú viajes en la barca de la Comunidad Dominicana”. Desde entonces se propuso afiliar a sus religiosas a la Comunidad de padres Dominicos. Y así ella llegará a ser una de las glorias de esta comunidad.

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                                 Lectura del santo evangelio según san Juan 6,52-59

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:
«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».
Entonces Jesús les dijo:
«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

Palabra del Señor

Reflexión:

San Juan nos menciona en el primer capítulo de su evangelio en el versículo 14 lo siguiente: Y la Palabra se hizo carne […] refiriéndose a Jesús que se hizo hombre, ese mismo hombre que hoy en el evangelio nos dice […]El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

Dios se hizo hombre por amor – Y la Palabra se hizo carne –, se hizo hombre para acercarse a nosotros, para estar con nosotros y por amor también se dio por nosotros, pero más aún, no quiso dejarnos solos y continúa a través del tiempo viviendo con nosotros.Continuar

Santo de la Causas Justas y Urgentes

Era un militar romano que vivió a principios del siglo IV, comandante de una legión romana en la época del emperador Diocleciano, emperador que años más tarde lo ordenaría a matar. Cierto día, en el momento de su conversión, tocado por la gracia de Dios, resuelve cambiar su vida y convertirse al cristianismo, ya que lo había conmovido profundamente la actitud de los cristianos al enfrentar la muerte.

Según cuentan en el momento que se le apareció el espíritu del mal en forma de cuervo trató de persuadirlo le vociferaba,  “cras…!  cras…! cras…!” que en latín expresa “mañana… mañana… mañana… ¡Esta decisión déjala para mañana! ¡No tengas apuro! ¡Espera para tu conversión!” Pero San Expedito pisoteando al cuervo gritó “Hoy! ¡Nada de aplazamientos!”

Es por eso que San Expedito es un Santo que atiende los casos urgentes, en este mismo momento, los casos que, de producirse una demora, habría un gran perjuicio. Pero este santo, no atiende para ser venerado, sino que, en acción de gracias, nos acerquemos a Dios, sin postergaciones, siguiendo su ejemplo.

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La generación de hoy confunde demasiadas cosas con amor y en cada búsqueda hacia el ideal del amor hacen heridas profundas en su corazón, porque se insertan el chip de una dependencia emocional hasta el punto de enfermarse. La generación de hoy, vive el amor de manera equivocada y sus corazones terminan en unidad de cuidados intensivos.

 El experimento del psicólogo Arthur Aron, famoso por la creación de un cuestionario de 36 preguntas para enamorarse, comprobó que uno  se puede enamorar de cualquiera simplemente compartiendo algo de intimidad. En efecto, el enamoramiento puede ocurrir en 36 preguntas, 24 horas o algunos días, como algunos habrán pensando que les ocurrió “fue amor a primera vista”, no muy lejanos de la realidad la atracción de dos personas escapa a la lógica y a la razón.

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Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: – «Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios.” Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Palabra del Señor.

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Nació en 1549 en Andalucía (España). Estudió con los Jesuitas, pero ingresó a la comunidad Franciscana porque le atraía mucho la pobreza y la vida tan sacrificada de los religiosos.

En 1570 hizo su profesión religiosa y fue ordenado en 1576. Los primeros años de sacerdocio los consagró a predicar con gran beneficio en el sur de España. Sus sermones no tenían nada de fingido ni de refinado, pero llegaban hasta el fondo del corazón de los pecadores y lograba grandes conversiones, San Francisco oraba mucho antes de cada predicación.

Llegó a Andalucía la peste del tifo negro, Francisco y su compañero Fray Buenaventura se dedicaron a atender a los enfermos más desamparados. Fray se contaminó y murió, luego se contaminó también Francisco y creyó que ya le había llegado la hora de partir, luego de la manera más inesperada, quedó sanado. Con eso se dio cuenta de que Dios lo tenía para obras apostólicas aún más dificultosas.

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Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40

Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed. Pero ya os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré fuera; porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite el último día. Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día.»

Palabra del Señor

Reflexión 

En el evangelio de hoy, San Juan nos relata como Jesús le dice a la muchedumbre quien es Él, reitera que es el hijo de Dios y el pan de vida, aunque estas personas no le crean. Continuar

Lectura del santo evangelio según san Juan 6,30-35

Ellos entonces le dijeron: «¿Qué signo haces para que viéndolo creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: Pan del cielo les dio a comer.» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.» Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

Palabra del Señor

Reflexión

El evangelio del día nos muestra la reacción de quienes han sido saciados por Jesús, pero desean que les provea con más cosas, para verlo como el líder que viene a cambiar la situación material del pueblo. Le piden un signo, el cual ya han recibido, pero ellos no comprenden nada; esta actitud también la vivimos en nuestros días, buscamos lo espectacular, la efusión y lo portentoso, situaciones que aprovechan algunos grupos para atraer a las personas a sus cultos.Continuar