San Félix de Cantalicio

En Roma, San Félix de Cantalicio, fue un religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, quien ejerció el trabajo de recaudar la limosna en la ciudad eterna durante cuarenta años, sembrando al mismo tiempo a su alrededor paz y caridad.

“Buen ánimo, hermano: los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en la mano el santísimo rosario”, solía decir San Félix de Cantalicio, capuchino y místico, cuya fiesta se celebra cada 18 de mayo.

San Félix de Cantalicio, nació en Cantalicio, cerca de Citta Ducale, en la Apuliapor en 1515, aproximadamente. Fue criado humildemente y a los doce años se puso a trabajar en la casa de un rico propietario que lo puso de pastor y luego como cultivador. Cuando ya era mayor, un día estaba arando el campo y de pronto los bueyes se asustaron y se le lanzaron encima. Al sentir que iba a morir allí pisoteado, prometió al señor realizar una vida más perfecta y de servicio. Salió ileso del accidente y al oír leer un libro de vidas de santos sintió un fuerte deseo de imitar a los grandes amigos de Dios en la oración y en la penitencia. Entonces le preguntó a un amigo cuál era la Comunidad religiosa más exigente y fervorosa que existía en ese entonces. El otro le dijo que eran los padres Capuchinos. Y hacia allá se dirigió a pedir que lo admitieran.

El superior,  le advirtió que para que  las penitencias que había que hacer en aquella comunidad era muy fuertes y que vivía en una gran pobreza.. Félix le preguntó: “Padre ¿en mi habitación hay un crucifijo?”. “Sí, lo habrá”, le dijo el superior. “Pues bastará mirar a Cristo Crucificado y su ejemplo me animará a sufrir con paciencia”. El superior comprendió que este joven amaba y meditaba la Pasión de Cristo, y lo admitió.

El oficio de Félix desde que entró a la comunidad hasta que se murió, fue por 40 años, el de pedir limosna por las calles de Roma, para ayudar a los necesitados. A Pesar de que se trataba de una labor de humillación y nobleza, siempre vivía alegre y no parecía agotado. Siempre repetía: “o santo, o nada”. “La única tristeza es la de no ser santo”. Y con lo que recogía ayudaba a familias muy necesitadas y a enfermos y gente abandonada.

La gente se admiraba de sus buenos consejos y le preguntaba en qué libro había aprendido tanta sabiduría y él respondía: en un libro que tiene seis páginas: cinco son las heridas de Cristo Crucificado, y la sexta es la. Santa Virgen María.

San Felix, siempre sintió una admiración y un amor inmenso por  la Santísima Virgen, siempre decida: “Acuérdate que eres mi Madre”. Y le decía frecuentemente: “Yo soy siempre un pobre niño y los niños no pueden andar sin la ayuda de la madre. No me sueltes jamás de tus manos”. Pocos minutos antes de morir se llenó de alegría y de emoción y exclamó: “Veo a mi Madre, la Virgen María, que viene rodeada de ángeles a llevarme”.

Finalmente, Murió el 18 de mayo de 1587 a los 72 años, dejándonos estas enseñanzas de vivir alegres en el señor, sirviendole y recordando que èl es nuestra fuerza y la virgen santísima, nuestra madre amorosa.

Por: Sandra Lopez

FUENTES:

San Félix de Cantalicio

http://es.catholic.net/op/articulos/36085/flix-de-cantalicio-santo.html#

https://www.aciprensa.com/santos/santo.php?id=679

Santo Capuchino, 18 de mayo

San Pascual Bailón

Pascual nació el 16 de 1540 en Torrehermosa. Aragón. Su más grande amor durante toda la vida fue la Sagrada Eucaristía. Trabajo como pastor de ovejas hasta los 24 años y mientras trabajaba, se arrodillaba para adorar al Santísimo Sacramento. En varias ocasiones se le apareció el señor y desde niño hacia duras penitencias. A los 24 años solicitó ser admitido como hermano religioso entre los franciscanos. Al principio le negaron la admisión por su poca instrucción, pues apenas había aprendido a leer. Y el único libro que leía era el devocionario, el cual llevaba consigo mientras pastoreaba sus ovejas y allí le gustaba leer principalmente las oraciones a Jesús Sacramentado y a la Santísima Virgen. Como religioso franciscano sus labores fueron siempre los más humildes: portero, cocinero, mandadero, barrendero. Su espacio libre lo consagraba a la adoración Eucarística y compuso encantadoras oraciones al Santísimo Sacramento. Cuando estaba moribundo, en aquel día de Pentecostés, escuchó una campana y preguntó: “¿De qué se trata?”. “Es que están en la elevación en la Santa Misa”. “¡Ah que maravilloso momento!”, y fallecido plácidamente. Era famoso por sus milagros y su don para llevar las almas a Cristo, fue declarado Patrono de los congresos eucarísticos y asociaciones eucarísticas por León XIII el 28 de noviembre de 1897. Fue declarado santo en 1690.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

San Juan Nepomuceno

Un día como hoy celebramos a San Juan Nepomuceno, nació en un pueblo llamado Nopomuc (Bohemia), de ahí el sobrenombre Nepomuceno, también llamado mártir del secreto de confesión, es considerado por su muerte patrono del sigilo sacramental

Cuando Juan Nepomuceno fue ordenado sacerdote cumplía 30 años; regía la extensa diócesis de Praga el célebre arzobispo Juan Jenstein, quien conocía de antaño al nuevo sacerdote por su trabajo en la Curia Arzobispal. Nombrado párroco, es ascendido en breve plazo a la dignidad de canónigo de la iglesia de San Gil, de la que sale al cabo de poco tiempo, designado Vicario General de la diócesis y canónigo honorario de la Catedral.

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San Isidro Labrador

Es el patrono de los agricultores del mundo. Le pusieron ese nombre en honor de San Isidoro, un santo muy apreciado en España.

Nació hacia 1080 (Alrededores de Madrid) Sus padres eran unos campesinos muy pobres que ni consiguieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en su hogar le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión.

Isidro se empleó como jornalero ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.

Fue precisamente en la parroquia de esta localidad donde contrajo matrimonio con una joven llamada María, natural de Uceda, cuya dote matrimonial fue una heredad en su pueblo natal, lo que fue causa de que los esposos se establecieran allí para trabajar las tierras por cuenta propia.

Aunque Isidro era piadoso y devoto, su esposa no le iba a la zaga a este respecto, ni tampoco en cuanto a laboriosidad, todo lo cual hizo -según la leyenda- que se granjearan la predilección de Dios, que los benefició con su ayuda innumerables veces, como cuando salvó milagrosamente a su hijo único que había caído en un profundo pozo o cuando permitió a María pasar a pie enjuto sobre el río Jarama y así librarse de los infundios de infidelidad que contra ella lanzaban las gentes.

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San Francisco de Gerónimo

Nació en Grottaglie, 17 de diciembre en 1642. Estudio en el colegio jesuita de Tarento, luego paso al colegio Gessu Vechio de Napoles. Este misionero jesuita, al que citaban “el apóstol de Nápoles”, se diferenció por su inmenso trabajo en favor de la conversión de los pecadores y por su pasión a los pobres, los enfermos y los abrumados. En 1670, se ordenó como sacerdote. Durante cinco años, enseñó en el “Collegio dei Nobili”, que los jesuítas tenían en Nápoles. A los 28 años se integró en la Compañía de Jesús. Al finiquitar sus estudios de teología, los superiores lo nombraron predicador de la Iglesia del Gesú Nuovo, de Nápoles. Propició la comunión general los terceros domingos de cada mes. Su labor entre los pobres y personas de mal vivir lo llevó a recibir algunas críticas de otros sacerdotes, pero las notables conversiones que lograba, y sus misas cada tercer mes convencieron a sus detractores de la bondad de sus métodos de predicación. Durante 22 años predicó cada martes en la Iglesia de Santa María de Constantinopla. San Francisco murió a los 74 años de edad y fue sepultado en la Iglesia de los jesuítas de Nápoles. Beatificado en 1758 y canonizado en 1839.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

San Juan de Ávila

San Juan de Ávila nació el 6 de enero de 1500 en Almodóvar del Campo en Ciudad Real, de una familia profundamente cristiana. Sus padres, poseían unas minas de plata en Sierra Morena, y supieron dar al niño una formación cristiana de sacrificio y amor al prójimo. Son conocidas las escenas de entregar su sayo nuevo a un niño pobre, sus prolongados ratos de oración, sus sacrificios, su devoción eucarística y mariana.

Empezó a estudiar leyes en Salamanca, pero lo dejo por cuatro años empujado por su devoción.  Esta nueva etapa en Almodóvar, en casa de sus padres, llevando una vida de oración y penitencia, durará hasta 1520. Aconsejado por un religioso franciscano, caminará a estudiar artes y teología a Alcalá de Henares (1520-1526). De esta etapa en Alcalá existen testimonios de su gran valía intelectual, como así lo atestigua el Mtro. Domingo de Soto. Allá estuvo en contacto con las grandes corrientes de reforma del momento. Conoció el erasmismo, las diversas escuelas teológicas y filosóficas y la desasosiego por el conocimiento de las Sagradas Escrituras y los Padres de la Iglesia. También enlazó amistad con quienes habían de ser grandes reformadores de la vida cristiana, como don Pedro Guerrero, futuro arzobispo de Granada, y posiblemente también con el venerable Fernando de Contreras. Incluso pudo haber conocido allí al P. Francisco de Osuna y a San Ignacio de Loyola.

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Santa Luisa de Marillac, tambien conocida Santa Luisa de la Soledad

Nació en Francia el 12 de Agosto de 1591, de una familia noble. Hija de Louis de Marillac, señor de Ferrieres. Perdió a su madre desde temprana edad, pero tuvo una buena educación, a los 14 años, sintió el deseo de convertirse en religiosa, pero por su delicada salud, y su débil constitución no fue aceptada. Finalmente se casó con Antonio Le Grass, hombre que parecía destinado a una distinguida carrera y que ella aceptó, convirtiéndose en un modelo de esposa pues con su bondad y amabilidad logró convertir a su esposo que era rígido y violento, y hasta logró que en su casa todos oraran a diario. Tuvieron un hijo, a quien amó e infundió una sólida fe católica. Cuando tenía 34 años su esposo murió, y decidió entonces consagrar su vida al servicio de Dios.

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San Pedro, Arzobispo de Tarentaise

Nació en Saboya, cerca de Vienne. Fue hijo de labradores, pero su inteligencia desde pequeño hizo que también ocupara los duros bancos del cultivo intelectual y se enfrentara con los pergaminos para leer latín y griego, adquirir las nociones de filosofía y familiarizarse con los escritos de los Padres antiguos, la Sagrada Escritura y los cánones de la Iglesia.

A los 20 años le participa a su padre los deseos de entrar en la vida contemplativa y dedicarse a las cosas de Dios en el silencio del recién fundado monasterio cisterciense de Boneval. Al tiempo, su padre, su madre y su única hermana tomaron el hábito en un convento cisterciense de los alrededores. Además de los miembros de su familia, numerosos nobles abrazaron también la vida religiosa en Bonnevaux, movidos por el ejemplo del santo. Aun no cumplía los 30 cuando fue designado superior del nuevo convento de Tamié, en las solitarias montañas de Tarentaise. Con la asistencia de Amadeo III, conde de Saboya, que le tenía gran estimación al santo, San Pedro fundó un hospital para los enfermos y forasteros, en el que asistía personalmente a sus huéspedes.

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San Florián, Mártir

Hoy la iglesia conmemora a San Florián, patrono de Polonia y mártir, nació cerca del año 250 en la ciudad de Aelium, hoy conocida como Saint Pölten (Austria). San Florián vivía en Lauriacum en el tiempo de los emperadores Diocleciano y Maximiano. Comandaba el ejército romano en Baviera, asimismo era el responsable de las brigadas de bomberos.

Los romanos combatían contra la expansión del cristianismo, y enviaron al cónsul Aquilino para acelerar la persecución de los cristianos y le propuso a Florián ofrecer un sacrificio a una divinidad romana. Éste, siendo cristiano, se negó y fue perseguido y azotado cruelmente, al final, fue arrojado al río Enns con una pesada roca atada al cuello.

Más tarde, una mujer llamada Valeria tuvo una visión donde percibía a San Florián que le pedía que lo sepultara en un lugar más digno. Cuenta la tradición que el carroza que trasladaba los restos del santo se detuvo en la actual iglesia de San Florian (Polonia), y que no se movió hasta que no se dispuso levantar un templo en ese lugar en honor a él.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

San Felipe apóstol

Felipe, discípulo de (Juan Bautista), fue llamado por el Señor para que lo siguiera. Era originario de Betsadia, y de profesión pescador; llamado por el Señor al grupo de sus discípulos al día siguiente de haber llamado a Andrés, Juan y Pedro, San Felipe es quien invita a Natanael a conocer al Señor. El día la multiplicación de los panes el Señor, para probarlo, se dirige a él preguntándole dónde comprarían pan para tanta gente. Es a San Felipe a quien se dirigen los extranjeros deseosos de conocer al Señor y es él el que le pide al Señor en la última cena que le “muestre al Padre”, San Felipe se dedicó a predicar en distintas regiones, fue martirizado y muerto en Hierápolis. Su martirio consistió en ser crucificado y apedreado. Posteriormente sus reliquias fueron trasladadas a Roma.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza