La naturaleza de la moral aplicada en mi vida cotidiana

La moral es la respuesta de amor que le damos a Dios por toda las maravillas que hace cada día en nuestras vidas, el solo hecho de habernos creado a imagen y semejanza de Él, es un motivo de agradecimiento y de escuchar su llamado para ser un buen cristiano.

Partiendo de nuestra creación, Dios nos ha regalado la inteligencia y la libertad, en primera medida tener conocimiento de todo lo que nos rodea, comprender si mis actos estan bien o no, y el segundo regalo es la autodeterminación, el libre albedrío de decidir, de hacer las cosas.

Ahora bien, el concepto de moral dentro de la sociedad ha venido cambiando con el pasar de los siglos, donde hemos pasado de un extremo moralista al extremo donde todo es posible, ya nada es malo, perdiéndose el valor de nuestros actos frente a la voluntad de Dios.

Cada generación va llegando con la menor noción de quien es Dios, recuerdo que nuestros abuelos nos dejaron de ejemplo su piedad y respeto por hacer la voluntad de Dios y eso era lo primordial, ahora nuestros padres piensan más en tener bienes materiales que espirituales, vemos como la juventud piensa más en satisfacer los placeres del mundo yendo en contravía de lo que Dios quiere.

No estamos haciendo un buen uso de la libertad que Dios nos ha regalado, estamos cayendo en el libertinaje, perdiendo nuestra paz por llenar vacíos que la misma sociedad o familia nos ha dejado, buscando una felicidad disfrazada o mejor dicho una felicidad momentánea, pasajera, que lo único que logra es sumergirnos en la esclavitud del pecado, yendo en contravía del querer de Dios.

Estamos llamados a vivir una moral cristianamente aceptable, es decir, siendo libres de escoger el llamado que Dios nos hace de seguirle y servirle en esta sociedad que esta desviada, siendo diferentes, buscando la santidad, la vida eterna que Dios nos ofrece y donde queremos ir.

Por último, sobre la aplicabilidad de la naturaleza de la moral en mi vida cotidiana, es haciendo el bien, viviendo una vida de rectitud, claro que somos humanos y nuestras decisiones pueden resultar equivocadas y estaremos yendo en contra del amor de Dios, pero la intención es ir creciendo en su amor, es decir, dejándome amar por Dios, amarlo y luego amar a mis hermanos, porque si no me dejo amar, no voy a poder amar a nadie, porque nadie da de lo que no tiene.

Viviendo en su amor podremos guiar a los demás a un mundo donde existan los valores cristianos y actuemos bajo una moral justa ante los ojos de Dios.

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