EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 30 DE NOVIEMBRE DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Mateo (4,18-22):

En aquel tiempo, pasando Jesús junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.

Palabra del Señor

Reflexión:

Jesús se fija en nosotros. Tal vez, para algunos somos uno más, o incluso, invisibles, pero para Jesús somos esa persona que él requiere para su equipo, es por eso que va directo a cada uno de nosotros y nos llama por nuestro nombre, nos conoce, sabe de nosotros.

En este evangelio me voy a valer de una analogía. Jesús es como cuando una empresa ve un gran potencial en un empleado de la competencia y detecta en él un gran valor, el cual es requerido para su propio equipo de trabajo. Entonces es cuando empieza a averiguar más de tal empleado: su nombre, su edad, estudios, comportamiento, situación económica, entre otras. Después de tener claro qué tiene, revisa qué le puede ofrecer para traerlo a trabajar con él. Proyecta una estrategia y se la plantea. Ahora solo queda: esperar la respuesta.

Jesús hizo y sigue haciendo lo mismo con cada uno de nosotros. Nos estudia a profundidad, mejor dicho, hace una matriz DOFA (Debilidades – Oportunidades – Fortalezas – Amenazas) con cada uno de nosotros y planea su estrategia para conquistarnos.

Después viene a nosotros por medio de la estrategia planeada y busca darnos su oferta para que aceptemos estar en su equipo.

¿Qué hizo Jesús y qué sigue haciendo? Estudiarnos, anhelarnos, amarnos… Buscar estar cada vez más cerca a nosotros… Él intenta que coloquemos nuestras potencialidades a su servicio, que trabajemos con Él, que trabajemos en la mejor empresa, la que nos ofrece: mayores beneficios, ventajas, tranquilidad, pro bonos, excelente pago, beneficios no solo para nosotros también para los nuestros, capacitación, reconocimiento a la labor que realizamos, trato amoroso y misericordia para nuestras equivocaciones.

Jesús nos da lo mejor de sí y como a los discípulos en el llamado, no nos quiere diferentes, no nos pide cambiar de oficio, no nos pide eliminar nuestra esencia, nos quiere tal y como somos, necesita de nosotros, de nuestro oficio, de nuestro carácter, de nuestra voluntad, de nuestra humanidad.

Jesús quiere compartir con nosotros la mejor experiencia, la mejor empresa: el Cielo.

Feliz fin de semana.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *