Evangelio y Reflexión del 05 de Noviembre de 2018

Evangelio y Reflexión del 05 de Noviembre de 2018

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 14,12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

Palabra del Señor

Reflexión

Un sábado, Jesús es invitado a comer a casa de un fariseo junto con otros doctores de la Ley. Lucas ya nos ha advertido en más de una ocasión que los asistentes conocían la actuación de Jesús y no tenían buenas intenciones, más bien querían ponerlo a prueba. Después de curar a un enfermo y dejarles sin palabra, Jesús se dirige a los invitados con una parábola sobre cómo entender los primeros puestos en el Reino.

Ahora la atención se dirige a aquel que había invitado a Jesús para expresar quienes son los principales comensales en el banquete de Jesús. Su propuesta es una comensalidad abierta a todos, pero especialmente a los pobres, a los excluidos, a los marginados… a todos aquellos que no pueden responderte, ni pagarte con una moneda común, sino con la moneda de la solidaridad, la fraternidad y la comunión. Jesús se dirige al anfitrión de nuestro texto para recomendarle que no invite a los que pueden corresponderle con una comida semejante, sino que para ser dichoso y feliz en esta vida y en la “resurrección de los justos” hay que poner en práctica la generosidad, la invitación gratuita, sin paga ni correspondencia. Jesús es nuestro don y recompensa, y nuestros hermanos más pobres nuestra riqueza, responsabilidad y gracia de Dios para nosotros y nosotras. ¿A quiénes invitamos a nuestra mesa?

DIOS nos siga bendiciendo.

 

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