EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 5 DE OCTUBRE DE 2018

EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 5 DE OCTUBRE DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Mateo (7,7-11):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»

Palabra del Señor

Reflexión:

Jesús reconoce nuestras necesidades y por tal razón nos anima a contar con el Padre y nos presenta un ejemplo: “Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?”. Ahora bien, es clara la relación entre un padre y un hijo; esta relación es de amor, de parentesco, de intimidad, y posiblemente de dependencia. Jesús habla a sus discípulos, sus amigos, aquellos que lo seguían, quienes compartían con Él, y les presenta a un Padre amoroso, atento, misericordioso, cercano. Voy a hacer énfasis en esta última palabra, porque sólo cuando existe ese lazo íntimo de amor, se genera cercanía, y ésta propicia la confianza.

El hecho de que Jesús nos mencione que tenemos un Padre que nos escucha y responde, de forma implícita está sugiriendo que debemos tener un acercamiento con Él.

Volviendo al ejemplo que Jesús coloca de un padre y un hijo, es fundamental basar nuestras peticiones en la intimidad de la relación y la confianza, pues un hijo se siente protegido y seguro cuando se encuentra con su padre, se siente confiado en que sus pedidos sean atendidos por su padre, y seguro de que éste lo ayudará y dará lo que él necesite.

Ahora bien, si Jesús nos dice que tenemos un Padre, lo primero que debemos buscar es tener una relación de confianza con Él, porque, nosotros como seres humanos realizamos nuestras peticiones a las personas más cercanas, con las cuales tenemos mayor confianza, pues se hace necesario que exista conocimiento para atrevernos a solicitar algo. Siendo así, con nuestro Padre debemos empezar a generar esa relación de intimidad y confianza, para lograr creer, confiar, estar seguros de conseguir aquello que solicitamos, pues esto solo es posible cuando conocemos a profundidad al otro y cuando sabemos que éste nos ama y buscará ayudarnos y resolver aquello que requerimos.

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre […]»

No se trata de solo pedir, se trata de entender que nosotros los seres humanos pedimos a quien sabemos puede darnos su ayuda, a quien tenemos confianza y quien sabemos nos ama.

Acerquemos cada vez más nuestro corazón a Dios para así generar un vínculo de amor fuerte en el cual se pueda conocer la voluntad suya y en la cual nos sintamos seguros de ser protegidos, escuchados y amados.

Sólo una relación de intimidad y amor, puede lograr sentimiento de seguridad, paz y tranquilidad.

Reforcemos nuestra relación con Dios para así confiar que todo aquello que pidamos será escuchado y atendido, que todo aquello que hemos pedido, incluso en silencio, ha sido respondido ya.

Confiemos que Dios nos da lo mejor que tiene, que Dios ve nuestra fe y responde con amor a nuestra confianza y entrega.

Que este fin de semana nos ayude a incrementar nuestra confianza en nuestro mayor amor y que podamos ver su respuesta a nuestra peticiones.

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