Santa Sabina, Mártir

Sabina nació en el siglo II en una familia noble que, cuando aún era muy joven, la casó con el senador Valentino. Convertida al cristianismo, frecuentó las catacumbas, donde se encontraba con los otros cristianos, ya víctimas de la persecución. Iba con su niñera Serapia, que ella misma había convertido, luego de enviudar se entregó al servicio de los pobres, enfermos y prisioneros

Fue capturada y al no querer abjurar de su fe, fue condenada a ser decapitada, junto a Serapia.

Durante el pontificado del papa San Celestino I (422-432) se mandó construir en el Aventino, en Roma, la Basílica de Santa Sabina. El culto de esta santa se propagó a lo largo de la Edad Media.

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