EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 2 DE AGOSTO DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13,47-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Entendéis bien todo esto?»

Ellos les contestaron: «Sí.»

Él les dijo: «Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»

Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.

Palabra del Señor.

Reflexión:

La parábola se convirtió para Jesús en la manera más precisa de enseñar a la gente los tesoros del Reino de Dios utilizando términos y situaciones cotidianas.  A través de este pasaje del evangelio, el Señor nos ilustra por medio de una parábola una realidad ineludible para los hombres, por eso nos invita a mantenernos atentos y vigilantes en oración. Aunque en nuestra vida, tenemos  la libertad  de escoger el camino del bien o del pecado y ciertamente no es fácil mantenernos vigilantes ante tantas tentaciones que nos asedian, es la fe en Jesús y su amor lo que verdaderamente nos sostiene

En este relato sobre el fin de los tiempos, el Señor nos invita a acrecentar el amor por el prójimo en vez de vivir para nosotros mismos, este es el drama central de la vida cristiana. Al final, será de gran satisfacción y alegría ver como los demás comparten con nosotros el premio de la eternidad en Cristo.

Dios les bendiga.

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