Santa Beatriz de Silva, Virgen

Nació en Campo Mayor, Portugal, en el 1426, hija de una familia noble. En Tordesilla, recibió el mensaje de la Virgen de fundar una nueva orden en honor de la Inmaculada. Abandona la corte y marcha a Toledo en 1453. Allí lleva una vida retirada en Santo Domingo el Real, mientras llega la hora de poner por obra el mensaje de la Virgen. Ofreció a Dios su virginidad llevando una vida ejemplar y santa.

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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 17 DE AGOSTO DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Mateo (19,3-12):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: «¿Es lícito a uno despedir a su mujer por cualquier motivo?»
Él les respondió: «¿No habéis leído que el Creador, en el principio, los creó hombre y mujer, y dijo: “Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.»
Ellos insistieron: «¿Y por qué mandó Moisés darle acta de repudio y divorciarse?»
Él les contestó: «Por lo tercos que sois os permitió Moisés divorciaros de vuestras mujeres; pero, al principio, no era así. Ahora os digo yo que, si uno se divorcia de su mujer –no hablo de impureza– y se casa con otra, comete adulterio.»
Los discípulos le replicaron: «Si ésa es la situación del hombre con la mujer, no trae cuenta casarse.»
Pero él les dijo: «No todos pueden con eso, sólo los que han recibido ese don. Hay eunucos que salieron así del vientre de su madre, a otros los hicieron los hombres, y hay quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos. El que pueda con esto, que lo haga.»

Palabra del Señor

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San Roque

San Roque nació en Montpellier, en 1378 al sur de Francia, hijo de una familia sumamente rica. Quedó huérfano de ambos padres A la edad de 20 años. Vendió todas sus posesiones, repartió el dinero entre los pobres y se fue como peregrino hacia Roma a visitar santuarios. En ese tiempo estalló la peste del tifo en Italia y la gente se moría por montones. San Roque se dedicó entonces a atender a los más abandonados y consiguió curar a muchos más tan sólo con hacer sobre ellos la señal de la cruz. A muchísimos ayudó a bien morir, y él mismo les hacía la sepultura, porque nadie se atrevía a acercárseles por temor al contagio. Con todos practicaba la más exquisita caridad. Así llegó hasta Roma, y en esa ciudad se dedicó a atender a los más peligrosos de los apestados. La gente decía al verlo: “Ahí va el santo”.

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Solemnidad de la Asunción de la Virgen María

Hoy celebramos, la fiesta de la Asunción que significa que la Virgen María, al término de su peregrinación terrena y en virtud de su contribución a la historia de la salvación como Madre del Redentor, fue liberada por la gracia de Dios de la corrupción del sepulcro y su elevada en cuerpo y alma a los cielos, donde está y actúa como mediadora entre Dios y los hombres. La cual es el triunfo definitivo de María y es la prenda de la vocación de eternidad de todos los seguidores de Jesucristo.

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San Maximiliano Kolbe

Nació en Polonia el 8 de enero de 1894 en la ciudad de Zdunska Wola, que en ese entonces se hallaba ocupada por Rusia. Fue bautizado con el nombre de Raimundo en la iglesia parroquial.

A los 13 años ingresó en el Seminario de los padres franciscanos en la ciudad polaca de Lvov, la cual a su vez estaba ocupada por Austria. Fue en el seminario donde adoptó el nombre de Maximiliano. Finaliza sus estudios en Roma y en 1918 es ordenado sacerdote, de regreso a Polonia impartió clases de teología hasta que en 1922 inició su apostolado mariano con la revista Rycerz Niepokalanej, primero en Cracovia, posteriormente en Grodno (1923) y, desde 1927, en la Ciudad de la Inmaculada, que el propio Kolbe fundó a cuarenta kilómetros de Varsovia. En 1930 viajó a Japón, donde fundaría, en la región de Nagasaki, la segunda Ciudad o Jardín de la Inmaculada. Editó además una revista mariana en lengua nipona. Proyectó crear nuevas misiones marianas en Corea, China e India, pero diversas dificultades se lo impidieron.

Fue un gran propagador de la devoción al Inmaculado Corazón de María y un acérrimo combatiente contra el modernismo y los peligros que acechaban a la Iglesia en el siglo XX. En el campo de Auschwitz se ofreció voluntariamente para cumplir el suplicio impuesto a un padre de familia, que había sido condenado a morir de hambre. Cuando un oficial nazi le preguntó por qué lo hacía, Kolbe contestó: “porque soy un sacerdote católico”. Murió de inanición en su celda, convertida hoy en lugar de peregrinación y su ejemplar sacrificio se divulgó por todo el mundo. Fue beatificado por Pablo VI  en 1971 y canonizado por Juan Pablo II en 1982.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

Santos Ponciano, papa e Hipólito, presbíteros, mártires

Ponciano nació en Roma (Italia), fue el papa N° 18 de la iglesia católica de 230 a 235. Ponciano fue ordenado obispo de Roma el año 231. Cuando san Calixto I fue elegido papa, Hipólito se retiró de la comunión con la Iglesia romana y se opuso al Sumo Pontífice. Un núcleo reducido pero influyente de cristianos romanos lo eligieron obispo, por lo que resultó ser el primer antipapa de la historia. El cisma de Hipólito continuó durante los pontificados de Urbano I y de Ponciano. Durante la persecución de Maximino, fue desterrado a Cerdeña junto con el papa san Ponciano, el año 235 y allí Ponciano renuncio a su episcopado para que los romanos pudieran elegir sucesor. Hipólito en el exilio se reconcilio con la Iglesia.  Allí murió, después de haber abdicado de su pontificado. Su cuerpo fue sepultado en el cementerio de Calixto, y el de Hipólito en el de la vía Tiburtina. Juntos murieron mártires.

El papa Fabián (236-250) hizo trasladar los cuerpos de ambos a Roma, enterrando a Ponciano en la cripta papal de S. Calixto y a H. en el cementerio de la vía Tiburtina, que aún lleva su nombre. La Iglesia celebra la fiesta de los dos mártires el 13 de agosto.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Mateo 17,22-27

En aquel tiempo, mientras Jesús y los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer día.» Ellos se pusieron muy tristes.
Cuando llegaron a Cafarnaún, los que cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?»
Contestó: «Sí.»
Cuando llegó a casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?»
Contestó: «A los extraños.»
Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos. Sin embargo, para no escandalizarlos, ve al lago, echa el anzuelo, coge el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela y págales por mí y por ti.»

Palabra del Señor.

Reflexión
El evangelio de Mateo nos anuncia la muerte de nuestro Señor, pero a su vez su resurrección, y en este pasaje señala la reacción de sus discípulos, en un sentimiento de tristeza que los embarga y que tal vez no saben que decir o como actuar, porque no quieren perder a su maestro, aunque claramente podemos analizar que ellos en ese momento no entendían que Jesús resucitaría; y es que en ese caminar de nuestra vida con Jesús evidentemente también experimentaremos momentos de tristeza, desánimo, entre otras situaciones que humanamente no podemos evitar; sin embargo también se nos anuncia que siempre mantendremos la 

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EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 10 DE AGOSTO DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,24-26):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»

Palabra del Señor

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San Lorenzo, diácono y mártir

Nacio en Huesca en el año 225, Lorenzo era uno de los siete diáconos de Roma, uno de los siete hombres de confianza del Papa Sixto II, quien le nombró administrador de los bienes de la Iglesia y distribución de las ayudas a los pobres y necesitados. Entre los tesoros de la Iglesia confiados a Lorenzo se dice que se encontraba el Santo Grial, la copa usada por Jesús y los Apóstoles en la Última Cena.

Fue una de las víctimas de la persecución de Valeriano en el año 258. San Lorenzo según san León Magno, recibió del tirano la orden de entregar los tesoros de la iglesia y recogió todos los dineros y demás bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió entre los pobres. Vendió los cálices de oro, copones y candeleros valiosos y el dinero lo dio a las gentes más necesitadas. Por la fe tres días después del juicio fue asesinado por la policía del emperador.

A sus 28 años de edad, fue brutalmente torturado y asado en una parrilla y según cuenta la tradición en medio del martirio dirigiéndose a sus verdugos les dijo: “Podéis darme la vuelta, que por este lado ya estoy asado.”. El 10 de agosto de 258, cuatro días después del martirio del papa Sixto II.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 9 DE AGOSTO DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Mateo 25,1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: – “Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz:

– ¡Que llega el esposo, salid a recibidlo!.

Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: “Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”. Pero las sensatas contestaron: “Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os compréis”.

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos”. Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco”. Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora”.

Palabra del Señor.

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