San Benito de Nursia

Nacio de familia rica en Nuersia, región de Umbría (Italia), en el año 480. Decidió abandonar Roma y el mundo para evitar la vida licenciosa de dicha ciudad. Vivió como ermitaño por muchos años en una región rocosa y agreste de Italia. Es el fundador de la orden benedictina, cuyo fin era establecer monasterios basados en la autarquía, es decir, autosuficientes; comúnmente estaban organizados en torno a la iglesia de planta basilical y el claustro. Benito escribió una regla, la que está dirigida a todos aquellos que, renunciando a su propia voluntad, tomen sobre sí “la fuerte y brillante armadura de la obediencia para luchar bajo las banderas de Cristo, nuestro verdadero Rey”. Prescribe una vida de oración litúrgica, estudio, y trabajo, llevado socialmente, en una comunidad y con un padre común; para sus monjes, conocida luego como la «Santa Regla», que fue inspiración para muchas de las otras comunidades religiosas, que tanto esplendor ha dado y sigue dando a la Iglesia en todo el mundo. Como dio ejemplo a sus monjes del lema que se ha hecho célebre en todas partes: “Ora y trabaja”. Él mismo trabajaba la tierra y se dedicaba a rezar varias horas al día. Es el padre del monasticismo occidental y jugó un papel importante en la cristianización y civilización de la Europa post-romana.

A Benito se le representa habitualmente con el libro de la Regla, una copa rota, y un cuervo con un trozo de pan en el pico, en memoria del pan envenenado que recibió Benito de un sacerdote de la región de Subiaco que le envidiaba. Gregorio Magno cuenta que, por orden de Benito, el cuervo se llevó el pan a donde no pudiera ser encontrado por nadie.

Desde el siglo XIX se dio un renovado fervor por la medalla de san Benito y la cruz de san Bentito que es utilizada como signo de protección y exsorcismo.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

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