EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 5 DE JULIO DE 2018

EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 5 DE JULIO DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 1-8

En aquel tiempo, subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: «¡Ánimo, hijo!, tus pecados están perdonados.» Algunos de los escribas se dijeron: «Éste blasfema.» Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: «¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: “Tus pecados están perdonados”, o decir: “Levántate y anda”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados “dijo dirigiéndose al paralítico”: “Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa.”» Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Palabra del Señor.

Reflexión:

Cuando nos encontramos bajo el yugo del pecado, este desorganiza nuestra vida y emociones,  nos aleja de la gracia de Dios, nos distancia de Él, rompe nuestra relación con los demás y hasta con nosotros mismos. Es frustrante cuando llevamos a cuestas vicios y/o pecados, pues aunque tengamos el propósito de no ofender a Dios, a veces reincidimos y nos sentimos abatidos, cansados, decepcionados, pensamos que nunca seremos capaces de salir de la fosa en la que nos encontramos; hoy Jesús en su palabra nos dice: “¡Ánimo hijo! Tus pecados están perdonados” solo debemos reconocer nuestro pecado ante Él, confesarle que somos débiles y frágiles, que sin Él no podemos avanzar y ser victoriosos, gracias a que somos sus hijos, Dios ha pagado con cada gota de su sangre tu pecado y el mío, el Señor nos invita a no desfallecer, a no caer en la trampa de la desesperanza, somos hijos de Dios y por su Cruz hemos sido salvados.

Podemos ver como el Sacramento de la Reconciliación es una fuente inagotable de misericordia que brota del corazón de Jesús y que al acogernos a Él nos llenamos de la gracia de su Santo Espíritu, este nos devuelve la paz que nos arrebató el pecado; el evangelio de hoy nos recuerda que Jesús es el camino, es la verdad personificada y es la vida, es el nombre al cual toda rodilla se dobla en los cielos, en la tierra y en los abismos del infierno, por lo tanto tiene poder y autoridad para perdonar pecados, por sus llagas hemos sido sanados no solo espiritual  sino también física y emocionalmente, lo vemos cuando Jesús cura al paralítico.

Pidámosle hoy  al Señor la gracia de reconocer nuestras faltas, de reconocer que solo Él salva y sana nuestras heridas, pidamos con corazón contrito y humillado perdón por las veces que deliberadamente hemos hecho lo que le desagrada, por las veces que hemos renunciado a su misericordia sabiendo que Él está dispuesto siempre a perdonarnos siempre y cuando tengamos el firme propósito de no volver a caer, roguemos al Espíritu Santo la fuerza que solo viene de Él para vencer las tentaciones y salir victoriosos.

Dios les bendiga.

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