EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 13 DE JUNIO DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Mateo 5,17-19

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley o los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley. El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el Reino de los cielos.»

Palabra del Señor

Reflexión:

En el evangelio de hoy, San Mateo nos presenta a Jesús como la plenitud de la ley y los profetas. Vemos como a lo largo de la historia Dios guió a su pueblo y les exigió el cumplimiento de la ley, para unificarlos y mantener el orden, la fidelidad se manifestaba en el cumplimiento de esa ley. Es con Jesús que la ley tiene un nuevo contenido, pone la plenitud de la Ley en realizar el Reino de Dios en nuestra historia. Las comunidades no podían estar contra la Ley, ni podían encerrarse en la observancia de esta. Al igual que Jesús, debían dar un paso y mostrar, en la práctica, cuál es el objetivo que la ley quiere alcanzar en la vida de las personas: la práctica perfecta del amor.

Ese amor debe cumplirse y animar nuestra vida, debe primar la fuerza del espíritu que da sentido a esa ley.  La nueva ley es la del amor, la de la respuesta generosa al don amoroso de Dios, que nos amó primero y entregó a su propio Hijo hasta la muerte. El amor del discípulo de Jesús no puede tener otro límite que el de la entrega y conversión radical, total y definitiva.

Por eso, no podemos ser mezquinos en nuestra respuesta al amor de Dios, sino esperar todo de Él, y que Dios realice en nosotros y haga brotar toda la fuerza del espíritu, para que nuestras obras den gloria y manifiesten el amor infinito de Dios. Y en la confianza de que Dios siempre responde a nuestras oraciones, podamos decir como San Pablo “Cristo nos ha liberado, para vivir en la libertad de los hijos de Dios” Preguntémonos, ¿Cómo veo y vivo la ley de Dios: cómo horizonte de libertad creciente o cómo imposición que delimita mi libertad?

Dios te bendiga

Nohora Villalobos

 

 

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