Lectura del santo Evangelio según San Marcos 14, 12. 16. 22-26

El primer día de los ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

–¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?

El envió a dos discípulos, diciéndoles:

–Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa en que entre, decidle al dueño: «El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?».

Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

–Tomad, esto es mi cuerpo.

Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y todos bebieron.

Y les dijo:

–Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.

Después de cantar el salmo, salieron para el Monte de los Olivos.

Palabra del Señor.

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Nació en 1698, en Voltaggio en un pueblecito cerca de Génova, Italia. Fue uno de los cuatro hijos de Charles de Rossi y Frances Anfossi. A los 13 años, estudió bajo las normas de los jesuitas en el Colegio Romano. Se hace miembro de la Cofradía de la Santísima Virgen y el Ristretto de los Doce Apóstoles.

Siendo aún joven, a San Juan Bautista Rossi se le diagnostica una terrible enfermedad que sufriría por el resto de su vida: la epilepsia. Se inclina tanto en la lectura piadosa, pero una ocasión, se dejó llevar por un libro que hablaba acerca de las mortificaciones del cuerpo de forma exagerada. San Juan Bautista Rossi intenta esas penitencias sobre sí mismo, no come nada, no bebe, agua, duerme pocas horas, hasta el punto en que casi rompió su salud, y nunca recuperó completamente su fuerza.Continuar

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,38-40

En aquel tiempo,, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros».
Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mi. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

Palabra del Señor.

Reflexión:

En el evangelio de hoy, vemos esa autorreferencia que muchos de nosotros tenemos como Iglesia, ese gran pecado de tener la verdad exclusiva y sentirse con poder de controlar a los demás. Ese “porque no es de los nuestros” que menciona Juan, es una vieja mentalidad que se tenía para definir a los que estaban del lado de Dios y a los que no; pero la novedad del Reino de Jesús no va por ahí, porque fuera de la Iglesia si hay salvación, pues es un Don de Dios que ha sido dado para todos. Continuar

Nació en mayo de 1381, en Rocaporema, cerca de Casia (Italia). Nació de padres mayores, a los que se conocía como los “Pacificadores de Jesucristo”, pues los llamaban para apaciguar peleas entre vecinos. Ellos no necesitaban discursos poderosos ni discusiones diplomáticas, solo necesitaban el Santo Nombre de Jesús, su perdón hacia los que lo crucificaron y la paz que trajo al corazón del hombre. Sabían que solo así se pueden apaciguar las almas. Anhelaba ser religiosa, pero sus padres la casaron con un hombre de pueblo, llamado Pablo Manzini. Con su esposo tuvo un mar de sufrimientos, pero ella se consolaba en la oración y le devolvió su crueldad con bondad, logrando su conversión a Cristo con el paso de los años. Tuvieron dos hijos mellizos, Jacobo y Pablo.Continuar

Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo.
Él les preguntó: «¿De qué discutís?»
Uno le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces».
Él les contestó: «¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo».
Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos.
Jesús preguntó al padre: «¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?»
Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos».
Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe.»
Entonces el padre del muchacho gritó: «Tengo fe, pero dudo; ayúdame».
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él».
Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?»
Él les respondió: «Esta especie sólo puede salir con oración y ayuno».

Palabra del Señor.

Reflexión:

Ayer con la celebración de Pentecostés terminamos el tiempo de pascua y comenzamos el tiempo ordinario.  El evangelio de hoy nos invita a tener fe, a creer que todo es posible para el que cree.

De esta manera cuando sentimos que nuestra fe es muy débil debemos acudir a la oración y pedirle al Señor que ayude.Continuar

Nació en La Cementera, rancho de Totatiche, Jalisco, el 30 de julio de 1869. Se crió en el seno de una familia muy humilde y hasta los 19 años vivió en el rancho familiar trabajó en el campo cuidando ovejas y labrando la tierra.

En 1888 ingresó al seminario de Guadalajara donde se distinguió por su piedad, honradez y aplicación. Fue ordenado sacerdote el 17 de setiembre de 1899 en la iglesia de Guadalajara, donde desempeñó el cargo de capellán y subdirector de la escuela de artes y oficios en Guadalajara. Organizó centros de catecismo y escuelas en las rancherías, fundó un asilo para huérfanos.

Por defender su fe, durante la persecución religiosa en México, padecieron su martirio, el 25 de mayo de 1927. El Padre Cristóbal antes de ser ejecutado expresó: “soy y muero inocente; absuelvo de corazón a los autores de mi muerte y pido a Dios que mi sangre sirva para la paz de los mexicanos desunidos”.

Fue beatificado en 22 de noviembre de 1992 y canonizado por el Papa Juan Pablo II el 21 de mayo del 2000.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 20-25

En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que los seguía el discípulo a quien Jesús tanto amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado:
«Señor, ¿quién es el que te va a entregar?»
Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y éste ¿qué?» Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme.»
Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino:
«Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?»
Éste es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero.
Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que los libros no cabrían ni en todo el mundo.

Palabra del Señor.

Reflexión.

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¿LISTOS PARA PENTECOSTES?

Cuando pensamos en pentecostés necesariamente tenemos el recuerdo de aquel pasaje bíblico en donde se encuentran reunidos los apóstoles, María la madre del Señor y personas de diferentes nacionalidades, todos reunidos en un solo lugar, según la narrativa del libro de los hechos de los apóstoles indica que un viento torrentoso se apoderó del lugar y el Espíritu Santo se manifestó a través de lenguas de fuego sobre cada uno de los apóstoles;este hecho sobrenatural cambia las vidas de las personas que seencontraban en aquel lugar, forjando en ellos un nuevo estilo de vida.

Partiendo de este acontecimiento y reconociendo que pentecostés se renueva constantemente en la Iglesia y que la espiritualidad cristiana es un caminar que se va realizando de manera diaria a partir del  momento en que establezco una relación con Dios, con los hermanos y con uno mismo, se derivan de ella una serie de preguntas:

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En Roma, San Félix de Cantalicio, fue un religioso de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos, quien ejerció el trabajo de recaudar la limosna en la ciudad eterna durante cuarenta años, sembrando al mismo tiempo a su alrededor paz y caridad.

“Buen ánimo, hermano: los ojos en la tierra, el espíritu en el cielo y en la mano el santísimo rosario”, solía decir San Félix de Cantalicio, capuchino y místico, cuya fiesta se celebra cada 18 de mayo.

San Félix de Cantalicio, nació en Cantalicio, cerca de Citta Ducale, en la Apuliapor en 1515, aproximadamente. Fue criado humildemente y a los doce años se puso a trabajar en la casa de un rico propietario que lo puso de pastor y luego como cultivador. Cuando ya era mayor, un día estaba arando el campo y de pronto los bueyes se asustaron y se le lanzaron encima. Al sentir que iba a morir allí pisoteado, prometió al señor realizar una vida más perfecta y de servicio. Salió ileso del accidente y al oír leer un libro de vidas de santos sintió un fuerte deseo de imitar a los grandes amigos de Dios en la oración y en la penitencia. Entonces le preguntó a un amigo cuál era la Comunidad religiosa más exigente y fervorosa que existía en ese entonces. El otro le dijo que eran los padres Capuchinos. Y hacia allá se dirigió a pedir que lo admitieran.Continuar

Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 15-19

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: – «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: – «Sí, Señor, tú, sabes que te quiero.» Jesús le dice: – «Apacienta mis corderos.» Por segunda vez le pregunta: – «Simón, hijo de Juan, ¿me arnas?» Él le contesta: – «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Él le dice: – «Pastorea mis ovejas.» Por tercera vez le pregunta: – «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?» Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: – «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: – «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.» Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: – «Sígueme.»

Palabra del Señor.

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