San Maximino, Obispo

Nació en Silly (Poitiers-AQUITANIA). Descendía de un hogar muy piadoso. La santidad de Agricio, obispo de Tréveris, llevó a Maximino a abandonar su tierra natal e ir en busca de aquel prelado, para recibir lecciones de religión, ciencias y humanidades. El santo reconoció en el recién llegado una sutil inteligencia y un estable amor a la doctrina católica, razón por la que le otorgó las sagradas órdenes. En el ejercicio de estas ocupaciones hizo en breve tiempo notables progresos, donde fue ordenado presbítero, bajo la guía de san Agricio. Al fallecer Agricio, conocidos por el pueblo los atributos de Maximino, por voluntad unánime fue su sucesor, ocupando la catedral de Tréveris en el año 332.

En el año 333, aconteció a su maestro san Agricio como obispo de Tréveris, y fue un valiente defensor de san Atanasio de Alejandría y de san Pablo de Constantinopla, a los que hospedó cuando fueron exiliados de sus sedes por el emperador arriano Constantino II. En el año 345, Maximino frecuentó al concilio de Milán, donde los arrianos, cuyo jefe era Eusebio de Nicomedia, fueron otra vez condenados. Considerado indispensable para cimentar la paz de la Iglesia celebrar un nuevo concilio ecuménico. Los arrianos quisieron atraer al emperador a su secta y justificar la conducta seguida contra Atanasio. Pero Maximino alertó al emperador, defendiendo así al obispo sin culpa; y Atanasio fue nuevamente restablecido. Retornado a su Iglesia, Maximino hizo frente a las necesidades, socorriendo a los pobres. Su familia residía en Poitiers y allá fue a visitarlos, pero murió al poco tiempo en esa ciudad, en el año 349. La fecha de hoy recuerda la traslación de sus reliquias a Tréveris.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

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