Beato Luis Biragui

Nació en Vignate (Milán, Italia) el 2 de noviembre de 1801.

El 28 de mayo de 1825, recibió la ordenación sacerdotal, fue destinado inmediatamente a la enseñanza en los seminarios de Castello sopra Lecco, Séveso y Monza. En 1833 lo nombraron director espiritual del seminario mayor de Milán. En 1848 volvió a la enseñanza, pero a causa de las vicisitudes políticas que se produjeron en Italia durante esos años, sobre todo en Lombardía y Venecia, fue destituido de su cargo por los austriacos en 1850. En 1855 fue nombrado doctor y, luego, viceprefecto de la Biblioteca Ambrosiana y canónigo honorario de la basílica de San Ambrosio. En 1873 el beato Pío IX le concedió el título de prelado doméstico de Su Santidad. En 1862 el Papa le dirigió una carta para que usase su gran influencia, actuara de mediador y pacificador entre el clero milanés, dividido por entonces en dos facciones: los promotores de la nueva unidad nacional italiana, que se estaba concretando, y los defensores del poder temporal del Papado. Mons. Biraghi era hombre de gran cultura y profunda vida interior; apasionado estudioso de patrología y arqueología, su conocimiento y admiración por la antigüedad cristiana, y su devoción por san Ambrosio, hicieron que fundara el instituto de las Religiosas de Santa Marcelina, para renovar el ideal de la virginidad consagrada, típica de la Iglesia primitiva, dedicándose simultáneamente a la educación de la juventud femenina. Mons. Biraghi fundó el instituto en 1838, en Cernusco sul Naviglio, con la colaboración de la madre Marina Videmari, que fue la primera superiora y la continuadora de la obra después de la muerte del fundador. También abrió otras casas, como colegios y escuelas, en varias ciudades. Ya sin compromisos pastorales directos, dedicó todas sus energías, hasta el fin, a la formación espiritual de sus religiosas y a la organización de la nueva congregación.

El 11 de agosto de 1879, 78 años, en Milán. Fue sepultado en el panteón familiar, en Cernusco sul Naviglio. En 1951 sus restos fueron trasladados a la capilla de la casa madre de las Religiosas de Santa Marcelina, en ese mismo pueblo.

DIOS te bendiga.

Andrea Mendoza

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