EL HOMBRE EN LA BIBLIA (PARTE 2)

EL HOMBRE EN LA BIBLIA (PARTE 2)

En el nuevo testamento, nos encontramos con una época diferente; Helenizada, y más griega que hebrea. No busca dar una explicación de hombre, más bien nos muestra una finalidad del hombre, el cual es ser imagen y semejanza de Dios.
Es el mismo llamado que nos hace San Pablo “…de una imagen perfecta de Dios en Cristo”, así lo indica 2 Cor 4, 4; Col 1, 15. También, hay una invitación a convertirse en imagen de Dios y de Cristo y es Cristo quien nos invita a regenerarnos y revestirnos de hombres nuevos. Expuesto por ejemplo en Col 3, 10; en Rom 8, 29, en 1 Cor 15, 49 o en 2 Cor 3, 18.” [6]

Es por ello, que debemos reflexionar sobre el texto bíblico del capítulo 1, versículo 27, donde dice: “Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó” [7].
Una breve explicación sobre este texto lo hace Michael E. Giesler como: “La frase «imagen y semejanza de Dios», tan importante para una comprensión bíblica del hombre, que ha tenido dos interpretaciones principales: a) Se refiere a la inteligencia y voluntad del hombre; poseyendo las facultades superiores de carácter inmaterial, el hombre tiene impreso en su propio ser el reflejo de su creador; b) Se refiere a que el hombre es representación de Dios sobre la tierra, y por eso ejerce dominio sobre toda ella y el mundo animal (Gen 1, 28).
Estas dos interpretaciones, en su profundidad, se refieren al mismo hecho: el favor de Dios y el poder especial otorgado al hombre, intrínsecamente conectado con su naturaleza y distinguiéndolo del resto del mundo material.” [8]
El valor del hombre en esta sociedad podrida, desprovisto de valores, se ha extinguido con el transcurrir de los tiempos y el núcleo fundamental de la sociedad se ha perdido, trayendo tantas consecuencia como que el aborto sea legal en muchos países, donde las “familias” deciden no tener hijos, padres absorbidos completamente por el consumismo y sus hijos cuidados por personas ajenas a su núcleo familiar, donde hay “matrimonio” del mismo sexo y estad parejas con la posibilidad de adoptar hijos.
Lo anteriormente expuesto, nos muestra cómo el hombre se ha ido perdiendo. Entonces; ¿Es esta es la encomienda que Dios nos dejó? ¿Esta es la finalidad del hombre? La finalidad del hombre es únicamente ser imagen y semejanza de Dios, ser testimonio de Dios, ser verdadero Cristiano, vivir en el Espíritu, hacer el bien y no el mal, es cumplir los mandamientos entre ellos el primero “Amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a sí mismo”. Pero, antes de amar al prójimo se debe amar a Dios, porque no tengo ninguna duda que Dios nos ama, que nos tiene tatuado en la palma de su mano (Cf. Is. 49, 16) que desde antes de nacer, ya Dios nos conocía y que tiene para cada uno de nosotros un propósito que debemos descubrir o preguntarle a Él cuál es, permitiendo siempre dejarnos amar por Él, sentir su misericordia sobre nosotros. Solo siendo amantes y amados de Dios, podemos amar a nuestro prójimo.
¡Es hora de levantarnos desde el abismo del pecado en que estamos y levantarnos en victoria, porque Jesucristo ya dio su vida por nosotros!
Dios te bendiga
Artículo: Mario Amaya
Imágen: Geovanny Macas
Fuente:
[6] Ibíd
[7] Biblia de Jerusalén
[8] Michael E. Giesler. Cortesía de Editorial Rialp. Gran Enciclopedia
Rialp, 1991.

Deja un comentario