EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 12 DE MAYO DE 2018

EVANGELIO Y REFLEXIÓN DEL 12 DE MAYO DE 2018

Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 23b-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: – «Yo os aseguro, si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre.»

Palabra del Señor.

Reflexión:

Hoy nos presenta el pasaje bíblico de Juan, que todo lo que se pida en nombre de Jesús por medio de su Padre se le otorgará, sería bueno preguntarse ¿Qué es lo que se recibirá, si, pedimos al Padre?. Pues bien, los evangelios de Mateo y Lucas nos presentan una manera por la cual podemos orar al Padre, y esta oración se la deja el maestro a sus discípulos para que puedan orar, si, esta oración es el padre nuestro y, dentro de la Iglesia es conocida como la oración dominical, su estructura se compone de siete peticiones en Mateo y cinco en Lucas, aunque en cada uno de estos dos  pasajes bíblicos donde está la oración tienen una diferencia en el total de peticiones, ninguno se contradice, sino que  destaca en cada una de ella las importante y el papel que juega la numerología y, no solo en este pasaje bíblico sino en toda la biblia.

Está plegaria la cual llamamos Padre nuestro “Oración dominical”, es decir, “Oración del Señor”, porque es la misma oración que nos dió el mismo Jesucristo, el Señor. Pero Jesús no nos dejó una fórmula para repetirla mecánicamente como si fuéramos “loritos”, sino un camino para llegar hasta el corazón del Padre y, al mismo tiempo al corazón de él que es su Hijo, es así como el evangelio de hoy nos invita en primera instancia a pedir a Jesús por medio de su Padre y, nada mejor que hacerlo con el Padre nuestro, porque no sabemos pedir “Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre pedid y recibiréis” Jn 16,24, y si el mismo Jesús pido al  PADRE: «Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» Lc 22,42, y así fue, pidió y recibió ayuda de su Padre, y dentro de la iglesia no hay más oración completa que el Padre nuestro, el cual siempre se ora y algunos reflexionan dentro de la Eucaristía.

La segunda invitación del evangelio es saber que muy pronto llegará el momento en que no hablará más en parábola, sino con toda claridad, y está claridad se dará en la resurrección y la venida del Espíritu Santo, es ahí donde veremos la gloria del Hijo, que también es la gloria del Padre y, glorificaremos al Padre por medio del Hijo y, al Hijo por medio del Padre; porque son una sola persona, cómo Jesús se lo hizo saber a Felipe.

La invitación que hace el evangelista en la lectura de hoy, es a contemplar la gloria del Señor y, por medio de su gloria se haga su voluntad en tu vida y, solo es posible cuando tú hagas propias cada una de las 7 peticiones del Padre nuestro: las tres primeras, más teologales, nos atraen hacia Él, para su gloria, pues lo propio del amor es pensar primeramente en aquel que amamos, y, al mismo tiempo estas tres súplicas sugieren lo que, en particular debemos pedirle: la santificación de su nombre, la venida de su reino y la realización de su voluntad. Las cuatros últimas peticiones presentan al padre misericordia nuestras miserias y nuestras esperanzas: le piden que nos alimente, que nos perdone, que nos defienda ante la estación y nos libre del maligno. Las siete peticiones que se encuentran en Mateo y, la cual se proclama en la Iglesia universal, ya que en la oración dominical «se pide y se recibe para que el gozo sea perfecto», ya que todo lo que necesitamos en nuestra vida se refleja en esta hermosa oración.

Dios te bendiga.

Víctor Rosero

 

 

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