ESPERANZA LABORAL (parte 1)

ESPERANZA LABORAL (parte 1)

¡Hola!

Antes de iniciar esta experiencia de encuentro con la “Esperanza Laboral” desde esta humilde perspectiva, es importante destacar que todo este compartir tiene como elementos base: Las Sagradas Escrituras, la CARTA ENCÍCLICA LABOREM EXERCENS, las reflexiones de algunos predicadores como (Francisco J.Araya y el apologeta Frank Morera) y las enseñanzas dada por el Papa francisco a los voluntarios de la JMJ Cracovia 2016 y las inspiraciones que el Señor suscita en nuestra corriente de gracia RCC. En estas líneas quisiera que desarrollemos un itinerario de encuentro con lo que llamaremos “Esperanza Laboral”, presentamos un material orientador entorno a la dignidad del trabajo desde la perspectiva Cristiana, a través de la carta encíclica “Laborem Exercens”, intentando que sirva como nueva ruta, a la concepción misma de este don del ser humano, y ejercicios prácticos que sirvan de esperanza a la sociedad. Comencemos:

Quisiera hacerte dos (2) preguntas:

  • ¿Qué sentido tiene el trabajo en tu vida?
  • ¿Qué relación existe entre el trabajo y el plan de Dios en tu vida?

Ponte en Marcha

Ponernos en marcha, significa entender que nuestro trabajo tiene un valor que va más allá de lo monetario, como nos dice la encíclica: “porque mediante el trabajo no solo transforma la naturaleza adaptándola a las propias necesidades, sino que se realiza a sí mismo como hombre, es más, en cierto sentido SE HACE MAS HOMBRE” Con estas palabras se expresa la necesidad que el hombre tiene del trabajo y como este le hace poseedor de una responsabilidad universal evolutiva.

El Valor del Trabajo Humano

El encuentro con el “Valor del Trabajo Humano” inicia desde las enseñanzas de la palabra de Dios del libro del Génesis “Despues los bendijo Dios con estas palabras: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla” (Gn 1.28). Concentrados en la instrucción “henchid la tierra y sometedla”, se encuentra un designio inseparable de Dios para la humanidad y es: “hacerse poseedor de todo el universo físico conforme al Don dado al hombre”.

A pesar de tan grande regalo la humanidad cae en pecado y se genera una nueva realidad: “maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida” Gn 3,17, y de allí nace el “trabajo” cuyo significado etimológico viene del latín tripalium un instrumento de tortura; sin embargo hay algo interesante, al hombre nunca se le cambio la instrucción inicial como esencia: “henchid la tierra y sometedla”, ocurrió, que cambio a una realidad que producto del pecado, ahora sería en fatiga.

Lo que quiere decir que la primera enseñanza que Dios nos da, es que, no quita sus pactos de amor hacia nosotros, por el contrario, nos ha creado para hacer de este mundo algo mejor que lo dado inicialmente, y la herramienta para lograrlo es “El Trabajo”. El trabajo entonces, es un don de Dios para hacer su voluntad y ser poseedores de la tierra.

¿Cuál es tu tierra?

¿Estamos aportando algo mejor para todos con nuestro trabajo?

Así pues, debemos empezar a reconocer nuestros talentos y ponerlos al servicio con un nuevo empeño a pesar de la realidad, sabiendo que todo lo que hacemos en el trabajo, es fruto del amor que Dios ha puesto en nuestros corazones, para transformarlo todo en todos. Somos una extensión de su fuerza imparable de transformación.

¿Lo que haces te apasiona?

¿Podemos ser mejores cada día en lo que hacemos?

Dios te bendiga

David Velásquez, Servicio Juvenil RCC Venezuela.

2 comentarios en “ESPERANZA LABORAL (parte 1)

  1. Que buena reflexión a la luz de la Escritura. Nuestra fe y disposición debe aumentar a los matices del pecado, tanto el heredado de Adán y Eva, como las mala sutilezas del acecho diario del maligno. Enhonra buena !!! Bienvenidas esta líneas de fe !!

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