Lectura del santo evangelio según san Mateo 1,18-24

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera: María, su madre, estaba desposadacon José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ellaviene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús,porque él salvará a su pueblo de los pecados.»

Todoesto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Enmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.

Palabra del Señor.

Reflexión

Elevangelio del día de hoy nos relata un hecho trascendental en la historia judía, debido a que según las tradiciones de este pueblo, una mujer que fuera considerada adúltera debía ser lapidada, pero José como lo relata el evangelio quien era justo, lo único que hizo fue repudiarla en secreto y consideró abandonarla con el fin de que el pueblo lo repudiara a él y no a María.

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¿Sabías que la mula y el buey en el pesebre nos dejan 5 grandes enseñanzas?

El pesebre contiene muchos elementos, entre ellos, María y José, los pastores, los reyes magos, la estrella. Ahora nos vamos a concentrar en la mula y el buey: ¿es correcto colocarlos en el pesebre? ¿De dónde viene eso de colocarlos en el pesebre si no se mencionan en ningún evangelio? ¿Cuál es su fundamento bíblico? ¿Qué nos enseñan? A continuación queremos responder a ello.

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En esta tercera semana de Adviento, es imposible preparar la Navidad prescindiendo de la contemplación del indecible gozo esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo inmediato de su parto. Eso es lo que se quiere expresar con “La Expectación del Parto”, o “El día de Santa María” como se le llamó también en otro tiempo, o “Nuestra Señora de la O” como popularmente también se le denomina hoy. Fue en España, concretamente en Toledo, en el décimo concilio que se celebró en el año 656, siendo San Eugenio III el obispo de aquella sede y que posteriormente un muy devoto de la Virgen María —San Ildefonso- se tomó bastante en serio propagar. La intuición del pueblo denominando a la expectante Doncella joven “Virgen de la O” está basada en la directa contemplación de las obras pictóricas o esculturales que presentan piadosamente la natural redondez abultada de la Virgen grávida. El origen del título es no obstante más espiritual, más fino, más litúrgico y menos somático. Tiene su origen en que las antífonas marianas del rezo de vísperas comienzan con la O: O Sapientia, O Adonai, O Enmanuel… veni! 

(ZENIT – 17 dic. 2018). “Estoy contento de estar con vosotros” comenzó diciendo el Papa Francisco a los trabajadores, colaborares y niños del dispensario pediátrico Santa Marta, con quienes se reunió el domingo, 16 de diciembre de 2018, a las 10:30 horas, en la víspera de la 82 cumpleaños.

Festejando su cumpleaños 82

“Trabajar con los niños no es fácil, pero te enseña mucho” compartió el Santo Padre con las personas que participaron en la audiencia. “A mí me enseña una cosa: que para comprender la realidad de la vida, hay que abajarse, como nos bajamos para besar a un niño. Ellos nos enseñan esto”.

Francisco a todos los trabajadores, de quienes dijo que son “la estructura y la vida del dispensario”: los médicos, los colaboradores, los enfermeros, y también la colaboración de los niños, de los papás y de las mamás de los niños. “Es un cuerpo, hay vida en el cuerpo”, les recordó. Y observó que esto se “se ve en la espontaneidad de los niños”.

“Los orgullosos, los soberbios, no pueden comprender la vida, porque no son capaces de bajarse”, explicó el Papa. “Todos nosotros –los profesionales, los organizadores, las hermanas, todos– damos muchas cosas a los niños, pero ellos nos dan este anuncio, esta enseñanza: abajarse”.

“Abajarse, ser humilde, y así aprenderás a entender la vida y a entender a la gente. Y todos ustedes tienen esta habilidad de rebajarse. ¡Muchas gracias por esto, muchas gracias!”, indicó Francisco.

“Les deseo una feliz Navidad, una feliz y santa Navidad para todos, y muchas gracias por lo que hacen, de verdad. Y también, ¡espero que no haya indigestión con ese pastel tan grande! ¡Gracias!”, concluyó.